Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

24

Jul

Hola, guapa ¡Tienes 26!

Laura Solórzano ¡No! No, esto no será un post donde resuma los 25 y me haga falsas promesas sobre los 26. No. Sé que los 25 comenzaron muy bien, que sumé nombres a mi lista de karmas –y algunos valieron la pena-, que taché pendientes de la lista de cosas de la vida, que tengo nuevos amigos y que recuperé unos cuantos. Que hice cosas por primera vez, que grité, lloré, alenté, corrí, y sobre todo reí y aprendí. Sé que le perdí el miedo a crecer, que no vale la pena pelear por cosas (personas) que no cambiarán y que el mundo  no necesita a otra persona de mal humor ¡Ya hay suficientes!

No sé cómo serán los 26, espero que el combo incluya a Capriles de presidente, mínimo. Tampoco quiero saber mucho cómo va ese asunto, pero sé –por lo menos- cómo se ven, a grandes rasgos, dibujados y planificados.

Con los 25 le hice entender a la gente que “frescolita” es un sabor real. Que las Oreo Fudge son la prueba de que Dios existe, y que el séptimo día él estaba tan cansado y con poca creatividad que esa es la razón por la que hay tantos rostros parecidos. Que vale la pena romper mis propias reglas solo si la diversión me dura lo suficiente.

¡Ah! Encontré gente que fotea y disfruta de Caracas tanto como yo, gente que cree en los zombies y gente con pasiones –y éstas los mueven. Creo que debo explicar mejor que mi exceso de energía se debe a que se la robo a los celulares y computadoras. Que nunca he terminado mi tesis porque no había sido mi prioridad (hasta que un amigo me hizo entenderlo). Esto no debo explicarlo, pero le rompí el corazón político a un amigo cuando le revelé algunos secretos. Debería hacer un dibujo para que entiendan que el secreto de la eterna juventud está en encontrar el equilibrio entre ser niño, adolescente y adulto.

También debo explicarles que Apple y Jobs son un estilo de vida, una filosofía… No unos productos. Que Masseratti es mi biblia, que en serio no puedo comenzar un día sin café. Y que sí es posible tener un trabajo donde seas feliz, te diviertas, no odies a tus jefes o compañeros, y aprendas –somos una familia-.

¡En fin! Esto, sin pies ni cabeza sí tiene un cuerpo que en lugar de gritar “¡Hola, crisis!”, decide gritar “¡Hola, guapa! Bienvenidos los 26”.

Mañana cumplo mis 26 lunas.

La guapa de las letras apuradas, rulos y labios rojos.

Yo misma.

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