Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

19

Mar

El 12 de febrero me dolió el himno nacional.

El 12 de febrero yo no quería marchar. No estaba de acuerdo y así lo había escrito. Un noséqué en la barriga me decía que algo pasaría, pero tal vez era exageración mía. Veía Twitter, hablaba con mis amigos que marchaban. Dos días antes me había peleado con unos amigos de Voluntad Popular por la marcha. Pero la curiosidad pudo más, las ganas de estar, de vivirlo, de verlo con mis propios ojos. Me paré de la silla en la oficina, agarré un mototaxi y me fui a Plaza Venezuela. Me encontré a Willy, marchamos juntos, conocí a Emi. El destino une puntos, la clave es leerlos a tiempo.

Cuando llegamos al Ministerio Público, había mucha tensión. Los discursos fueron fuertes, incendiarios. Los chamos se subían a los árboles. Veía a mis amigos de lejos. No me gustan las multitudes, me dan miedo, me generan ansiedad, por eso casi no marcho, ni voy a conciertos, ni a discotecas. No me gustan. No puedo evitarlo. Hablé con Héctor, le dije que no me esperar. Hablé con Andrés, le dije que no lo esperaría. Hablé con Miguel, no recuerdo si le dije que iría.

En el momento que Willy y Emi decidieron que era hora de irnos, sonaba el himno nacional. Unas lágrimas me corrieron por el rostro, ahorita las puedo sentir, calientes, en medio del calor. Yo tenía la camisa del Caracas o la de la Vinotinto, no recuerdo. Son camisas neutrales. El himno me dolió ese día. Caminamos, vimos el metro cerrado, eso siempre lo hacen. Agarramos un taxi. Mi celular volvió a tener señal. Héctor me escribió: Lau, aquí va a haber peo. Yo me reí, le dije que acababa de salir, que todo estaba bien, que se fuera a su casa.

En el taxi abrí Twitter. Vi Valencia, Táchira, Mérida. Había candela en todos lados, heridos, represión. “Lau, todo está más tenso” eso o algo parecido me dijo Héctor, le pedí que me contara. Me contó. Llegué a mi oficina. No le dije a mi hermano que estaba marchando. Comí. Abrí Twitter. Un muerto. Me escribió Héctor: un muerto, un muerto, mataron a un chamo. Le escribí a Andrés para que supiese que me había ido. Le escribí a Miguel para saber dónde estaba. Yo no me creía lo del muerto. Se lo escribí. Lo volví a confirmar.

Otro muerto. Un colectivo. Me tenía que ir. No sabía cómo. Cerré todo. Caminé. El metro estaba colapsado. Salí. Volví a entrar al metro. Volví a salir. Agarré moto. Qué carajo. “Autopista pana, hay peos en el centro”. Digo groserías, pero ese no es el punto. Llegué a mi casa. Todo normal. A mi mamá la habían robado. Me llamó Héctor: Metieron preso a Ángel. Le escribí a Ana para que me diera en número de un abogado. Llamé a Gonzalo. Le escribí a Miguel lo que pasaba. Tuité sobre mi mamá. Le dije a una periodista que no podía ponerlo en una nota. Llamé a cuatro abogados. Le escribí a Melanio por Twitter. Me dio su número. Hablamos. Pedí nombres, muchos nombres por Twitter. Los anoté en mi cuaderno.

Detuvieron a Jesús. Me escribió Moisés. Lo tuitié. Miguel fue. Lo llamé.

No recuerdo haber dormido esa noche. Ni la noche siguiente, ni la siguiente. No recuerdo en qué momento comenzó esta locura. No recuerdo por qué usé ese cuaderno y no otro. Por qué llamé a un abogado y no a otro. No entiendo por qué estaba preso Ángel y no el que robó a mi mamá. Fueron dos cosas, mías, que me tocaron. Mi mamá. Mi amigo. Mi país.

Ahora solo recuerdo que el himno, cantado por la gente, ese día me dolió.

30

Nov

Hay que votar por la unidad #QueNadaTeDetenga

Esta es la situación. Se murió Chávez hace unos meses. El 10 de marzo Capriles anunció que sería nuevamente candidato para las elecciones del 14 de abril. Muchos, muchísimos pensaban que esa decisión era absurda porque él igual perdería y además dejaría de ser líder del país. A él, al parecer, eso no le importó. Asumió una campaña donde tenía todo en contra, más que la vez anterior. Maduro ganó gracias a la trampa. La trampa fue sencilla: a punta de armas nos sacaron a los testigos y a punta de amenazas compraron1464703_646823822047041_829880945_n votos. Sin embargo, Capriles sacó un millón de votos más que el octubre. Votó la misma cantidad de gente, es decir, ese millón no fue un millón que se sumó porque no había votado.

Luego, Maduro sintió que no era legítimo. Dentro del PSUV hay divisiones, esto no lo digo yo, y mucho menos un profeta balurdo, esto lo dice lo obvio. En la campaña regional de 2008 la unidad del PSUV era obvia. Todos los candidatos tenían los mismos colores, las mismas canciones, todos tenían la foto con Chávez. El Partido Socialista Unido de Venezuela, por lo menos en la imagen, dejaba claro que eran “unidos”. Ganaron muchísimas alcaldías, con eso han destruido el país. Así que técnicamente la destrucción del país no fue 100 % responsabilidad de Chávez sino de los alcaldes y obvio, de quienes votaron por ellos, pero ese es tema de otro texto. En los lugares donde no ganaron la alcaldía, como en el municipio Sucre de Caracas, por ejemplo, ganaron el consejo legislativo.

Verán, en Venezuela tenemos un gobierno Federal. Aunque no parezca, cada estado es independiente (claro, dependen del gobierno central para que les dé el situado constitucional, entonces la independencia es más bien como la del hijo de 27 años que trabaja, se paga su “vida” pero vive con los papás). Cada municipio tiene un consejo legislativo en aras de vigilar por el cumplimiento y ejecución correcta de los proyectos de las alcaldías. El problema está en que el consejo legislativo puede bloquear todos los proyectos que tenga un alcalde.

En los lugares donde el alcalde es opositor y el consejo legislativo es del PSUV, los proyectos se bloquearon. El caso de Ocariz en Sucre es el más emblemático. En cualquier país en el que se respeten las instituciones, eso sería genial, ¿Por qué? Porque el check and balance se daría, claro, tendría que ser el PSUV un partido serio y que buscara, realmente, el desarrollo del su municipio, aquí es una desgracia.

En estos meses, el lado de la oposición cercano a otros dirigentes nacionales ha criticado fuertemente a Capriles. Hay gente que no ve la imagen completa, eso es lo que pasa. Por otro lado, mientras más municipios recorre él, más gente se suma al proyecto de la unidad. En febrero del año pasado tuvimos un proceso de primarias, ganaron unos candidatos a alcaldes y gobernadores. En diciembre la gente estaba deprimida y no salió a votar, por lo que algunos de nuestros candidatos perdieron. Por ahí muchos se han agarrado de esas derrotas para decir que: las primarias no sirven para nada porque en un año y medio todos los que votaron por el candidato que ganó decidieron que ya no les gustaba ese candidato porque mercurio estaba retrógrado. Esos son los mismos que decían: las encuestas no sirven para escoger candidatos porque las pagan y entonces salen los resultados que les da la gana. Esos son los eternos inconformes que no quieren mover un dedo para cambiar el país, los árbitros de tribuna.

El próximo domingo, vamos a un proceso importante. Sí, no es el “más” importante, pero es un proceso importante… Como todos los procesos electorales. Probablemente eres de los que piensan que las elecciones realmente no son importantes porque los políticos no se preocupan por el país, pero ¿Nunca pensaste que los políticos que son así ganan porque la gente que debería votar y votar inteligentemente no sale a hacerlo? Ah bueno, entonces ahí tenemos un problema. El país necesita un cambio, pero un buen cambio, no un rapidito como los que hemos tenido a lo largo de nuestra historia contemporánea.

Las elecciones del domingo son importantes porque vamos a escoger a esa persona que está más cerca de nosotros. El alcalde. Municipios como Chacao, Baruta, El Hatillo, Naguanagua, San Diego y todos los demás que se le parezcan en todos los estados (y me perdonan porque solo hablo de lo que conozco y esos son los que conozco), no son “buenos municipios” porque la gente que vive ahí tenga una configuración genética diferente, son así porque tienen buenos alcaldes que hacen que el entorno sea más agradable para sus ciudadanos. El entorno nos define. De cierta manera, nos condiciona. Esta semana les contaré mi historia con los semáforos, para explicarme mejor.

1467388_649359695126787_1038549440_nEntonces, hay que votar por la unidad. En muchos municipios es probable que no les gusta el candidato. A mí no me gusta mi candidato, yo no voté por él en las primarias, pero mi candidato perdió y yo juego para el equipo. El candidato por el que me toca votar es Ismael García. El domingo, no importan qué pienses de tu candidato, ten un acto de fe con todo nuestro proceso de cambio hacía el progreso, confía en quienes trabajan para tener un mejor país. Los que creen que con una marcha sacarán a Maduro y se arreglará el país, les pido que por favor entiendan que los cambios, los buenos cambios, los que duran para siempre, los que cambian el rumbo de un país, no se hacen desde un teclado convocando marchas anónimas. Se hacen desde la calle, con la gente, con el otro, sobre todo con el que piensa distinto.

Los invito a reflexionar al respecto. El cambio del país debe darse en nuestras mentes, en nuestras instituciones y la única manera de hacerlo es recuperándolas. El 8 de diciembre tenemos que votar por la unidad, y que nada nos detenga.

17

Nov

Carta a los optimistas venezolanos

Hace años viajé a Cuba. He intentado escribir en vano sobre aquel viaje porque me duele, no por el pueblo cubano, sino por este. Tengo la necia manía de querer vivir lo que se defiende o se rechaza. Yo necesitaba ver La Habana, meterme en callejones, hablar con la gente, saber que el régimen cubano estaba mal, pero saberlo por mi experiencia. Manipular y ser manipulado es fácil, la única manera de evitarlo es atreviéndose a cuestionarlo todo y a vivir la historia.

En Cuba la gente es increíblemente simpática, es el Caribe. Beben ron, bailan salsa, caminan y se ríen de todo, siempre hay un chiste. También hay el cubano que quiere hacer plata a cuesta de engañar al turista, no lo juzgo; en más de 60 años no han visto otra cosa. En el malecón intentaron venderme un peso cubano con la cara del Ché en 5 dólares. El taxista, cuentapropista, nos cobró muy caro por llevarnos unas calles adelante. El cubano es vivo, se aprovecha, se ríe, joden. El cubano se parece tanto, pero tanto al venezolano. Por lo menos el cubano de La Habana, ese se parece al venezolano de Caracas.

Los cubanos jóvenes son víctima de las creencias de sus abuelos, una generación que creyó en las propuestas de un líder que venía a salvarlos, porque al final del día ellos querían ser salvados sin esfuerzo o sacrificio, querían un superhéroe que presionara un botón para arreglarlo todo. Fidel entendió eso. Los hijos de esos abuelos creyeron que alguien más los salvaría, los gringos, los europeos, alguien. Tenían la esperanza de que todo mejoraría, porque al final del día, el cubano es optimista, no se preocupa mucho por nada. Ahí tienen todo, la playa, el ron, la salsa. Todo lo demás es efímero porque la vida pasa y se acaba. Las sociedades se constituyen según su manera de concebir la vida. Para los cubanos la vida es la suya, la individual, no la de los demás. Cuando su vida se acabe, se acabó la de los demás. La trascendencia no es importante, porque igual todo cambia.

Venezuela es un país del Caribe. De toda América del Sur somos los mas caribeños. Tenemos cerveza en lugar de ron, pero la salsa sí la tenemos. Somos histéricos, esa fue la conclusión a la que llegaron unos amigos uruguayos en un programa de radio y concuerdo con ellos. En 2002 muchas cosas se dañaron, comenzó la histeria de una oposición que sin tener mucho conocimiento o análisis histórico se adelantó a lo que pasa hoy. Todo lo hicieron al revés. Sí, advertían lo que pasaría, pero la forma nunca fue la correcta. Muchos ignoraban la realidad de un país en crisis moral y social. Decían que ya estábamos en Cuba por el día y en la noche gastaban millones en una rumba. Para mi la coherencia es fundamental, sobre todo si se habla de política.

Aquí se hicieron las cosas mal y me da rabia que aún muchos no lo reconozcan, todavía hay mucho optimista allá afuera. El sol del caribe les llena la cabeza de falso optimismo, de no preocupación, de risita estúpida, de relajo. Hoy hay quienes están tratando de hacer las cosas bien, Capriles no es un santo, pero yo tampoco soy una santa… Pero para mi Capriles, hasta ahora, ha sido coherente en sus acciones y eso a mi me gusta.  Tenemos el líder que en Cuba no tuvieron. Fidel mató a quienes le podían hacer oposición, Camilo y el Ché fueron los primeros, o por lo menos esos creo. Aquí no está tan fácil. El venezolano es echador de broma, es vivo, es divertido, es “relajado”. Es que para el venezolano la vida dura solo un ratico y nadie entiende por qué hemos de estresarnos pensando en el mañana.

Maduro hace un poco más de una semana dio a entender que la manera de solucionar la inflación era decretando que así fuera. Los comerciantes tuvieron que bajar los precios, muchos ya dijeron que no abrirán más su negocio, muchas santamarías están abajo y así se quedarán. La Venezuela “tecnológica” que conocemos se acabará en enero. La Venezuela llena de marcas y ropa de moda, carros último modelo quedará en el pasado. La empresa privada terminará de quebrar en unos meses, eso creo, eso veo. La inversión se irá. Nadie quiere montar un negocio para que otro te lo quiebre. La Habana se instaló en Caracas.

En enero ese venezolano “común” que tiene un iPhone 5 sin saldo, que se viste de marca, que no lee ni media hoja de un libro sabrá qué se siente vivir más cerca de La Habana cuando se entere que ya hay un nuevo celular, pero que a Venezuela no llegará. Ese mismo que se endeuda para comprarse una pinta, que no se estresa porque la vida es un ratico, sentirá lo que se siente caminar por calles desiertas, sentirá lo que es quedarse sin trabajo porque el gobierno no se dará abasto. En enero, también, ese venezolano que gritaba desde hace años que estamos en una gran crisis económica, pero que luego gastaba millones en un restaurante, entenderá que ahora sí estamos mal. La crisis real aún no ha llegado. La historia de Pedrito y el Lobo se cumple, pero aún falta.

Los venezolanos, igual que los cubanos, son optimistas, chéveres, echadores de broma, siempre tienen un chiste… Pero ese chiste no es más que la máscara que se ponen para ocultar la falta de amor propio. Ese ego gigantesco que tienen ambos, los cubanos y los venezolanos, de creer que son los mejores del mundo, no es más que una manera de gritarle al mundo que necesitan cariño. No hay identidad propia, ni tampoco la habrá. No hay cariño propio, y tampoco lo habrá.

A los optimistas que creen que todavía se puede vivir normal en un país anormal solo les quiero decir que el gobierno y la política definen la vida de los ciudadanos, que la primera tarea es cambiar el sistema, que encerrarse en una burbuja los aisla un ratico de la realidad, pero no la cambia. Venezuela necesita más realismo y menos optimismo.

Todavía me duele escribir sobre mi viaje a Cuba, los cubanos son divinos, simpatiquísimos, amables. Los venezolanos también. Tal vez tengamos muchos más parecidos de los que creemos. Entre viveza y viveza siempre habrá alguien con exceso de optimismo que los engañe, es fácil engañar a quién no tiene criterio o pensamiento propio y no se tienen ninguno de esos cuando se vive a diario, cuando el “como vaya viniendo, vamos viendo” es la filosofía de vida.

Queda, entonces, la opción de aceptar que así somos y convivir con eso, trabajar en función a eso y no a función de otro ser. Creo que el problema es que siempre se trabaja pensando que la idiosincrasia se cambia por decreto.  Bastará reconocernos como somos para poder cambiar, pero mientras tengamos optimistas en exceso, aquella labor será complicada.

6

Aug

A mi no me gusta Ismael, pero el pueblo votó por él.

Febrero 12, 2012: Primarias de la oposición. Ismael García quedó electo como candidato para la alcaldía libertador, ¿fue dedo? Probablemente el que Capriles lo haya apoyado ayudó a su victoria (esta es de las pocas cosas que jamás le perdonaré a Capriles), pero ya va ¿No se supone que ese pueblo democratísimo de la oposición -que además se siente superior moralmente porque “saben más”- tiene criterio suficiente como para entender que podían votar por un candidato a alcalde distinto al que apoyaba Capriles? Ah, no sé.

Esta misma gente que hace un año votó por Ismael, esperando -supongo- que Capriles ganara el 7 de octubre y mágicamente el país se arreglara e Ismael desapareciera del mapa, hoy pide a gritos que el candidato sea otro. Peor aún, gente que no votó en las primarias se da golpes de pecho, ¡normal! Yo voté por Ecarri, pero el pueblo eligió a Isamel ¿me gusta? No, ¿voy a votar por él? No lo sé, la unidad es algo más grande y que nos ha costado conseguir… Soy de las que juega para el equipo; ¿Estoy de acuerdo con que Ecarri se lance fuera de la unidad? NO.

Para salir de este noséqué de régimen político que tenemos en Venezuela se debe tener disciplina y se debe cumplir con una estrategia. No basta armar una pataleta (como las de William Ojeda) o decir “soy demócrata, me lanzo por mi lado”. En caso de hacerlo caen en una contradicción. No voy a defender a nadie, pero les diré que el pueblo votó por Ismael y si ese pueblo es tan ignorante como para haber votado por un tipo que colaboró con la Lista de Tascón, entonces queridos lectores ¡Nos merecemos a Ismale! Y hasta a Maduro porque tenemos el criterio en el cu…erpo que pisamos cuando nos sentamos. Basta de culpar a los candidatos y políticos sin asumir responsabilidades como votantes cada vez que presionan el botón.

No me vengan con cuentos baratos de “la dictadura de la MUD” porque hasta que no haya unidad en nosotros no saldremos de esto. Al MAS y demás partidos mínimos que quieran ir por fuera de la tarjeta única les quiero recordar que el 14A esa tarjeta sacó -por primera vez- más votos que la del PSUV, entonces ¿Jugamos a un juego estratégico o a un juego de protagonismo? Ah, no sé, díganme ustedes.

Las malcriadeces del 2002 ya quedaron y dañaron bastante, este pueblo decidió y parte del juego democrático es entender eso. No me gusta Ismael, pero menos me gustan las malcriadeces de los “extremistas demócratas”. Les recomiendo, a todos, tomarse un tecito y entender que la democracia va más allá de elecciones y gritos en la TV.

Para que sea cuestión de democracia, antes debe ser cuestión de estrategia.

24

Jul

Fernando podría ser mi amigo.

Fernando Bello es un joven caraqueño, tiene 27 años, es internacionalista. Fernando es fanático del Caracas Fútbol Club, es creativo, le gusta Superman. Fernando tiene amigos, se ríe, escribe bien en Twitter, le gusta el fútbol, tiene mamá, papá, probablemente hermanos. Estoy segura de que Fernando tiene miedo cuando está en la calle porque lo pueden robar. Fernando creen en Capriles, en una Venezuela diferente y por eso aquel día hizo lo que hizo.

Fernando hizo algo que yo misma hubiese hecho, sacó su celular para grabar a su jefe, el Ministro Ricardo Molina, mientras le decía a los trabajadores del ministerio de vivienda que a él no me importaban las leyes laborales y que botaría a todos los “activistas y militantes” de los “partidos fascistas como Voluntad Popular”. Fernando cree en el poder de las redes sociales y por eso subió el video a YouTube para que todos lo pudiésemos ver. El video fue noticia, Fernando no. Eso está bien, así debe ser.

Ayer le tocaron la puerta a Fernando, se lo llevaron preso por un delito absurdo, el “delito informático”. Para mi que lo que cometió fue la tontería de ponerle su nombre al video en YouTube sabiendo lo que nos venía, pero tal vez era necesario que pasar algo así, no lo sé. Fernando podría ser mi amigo, podría ser ese compañero de universidad con el que luché mano a mano en la calle cuando la policía nos atacaba. Fernando podría ser mi amigo, pero peor aún, Fernando podría ser yo después de escribir este post.

20

Jul

El país que se desangra.

Es sábado por la noche, yo no debería estar en mi casa escribiendo esto, debería estar en la boda de una muy buena amiga. Sin embargo, el miedo que me da estar en la calle ha hecho que mi cuerpo somatice y que casi no me pueda mover por el dolor que –mientras analizaba los peligros de Caracas- paraliza mis piernas. Como no tengo mucho más que hacer, abro una cervecita y me pongo a leer artículos pendientes, doy con el último de Padrón, me gusta como escribe, es rudo, poético y real. Termino mezclando cerveza con lágrimas y luego decido abrir una página en blanco.

En este artículo de Padrón se leen los horrores vividos por ciudadanos cuyo único pecado es haber nacido donde nacieron y pensar de manera distinta a la impuesta. Ciudadanos que, como yo, no les tiembla el pulso para salir a la calle y reclamar derechos. De toda la lectura de Padrón solo algo me retumbaba en la cabeza, ¿En qué momento nos odiamos tanto? ¿Cuándo pasamos de ser un país amable a un país lleno de gente dispuesta a matar sin escrúpulos? ¿Por qué dejamos que el odio nos borrara colores y sonrisas para teñirlo todo de sangre y llanto?

Decidí comenzar y terminar mi tesis nuevamente, estoy en proceso de madurez y cambios en mi vida, así que me puse seria con el asunto. Mi tesis es sobre la banalidad del mal planteada por Hannah Arendt, quiero entender qué movía a los alemanes a hacer lo que hacía, por qué unos odiaban a los judíos y otros sencillamente cumplían con un trabajo. Ahí, en eso que pasó el 15 y 16 de abril en este país, hay gente así; gente que odia sin motivos a todos los que piensen distinto (por lo visto política y sexualmente) y gente que está ahí solo para ganar un sueldo porque “la vaina está jodida”. Qué rudo comenzar a entender ciertos paralelismos, ¿En qué paquete me metí?

Sin embargo, y ahora siendo más una ciudadana, ¿Entienden los líderes políticos la magnitud de esos relatos? Son unos pocos “cuentos” de lo ocurrido, pero ¿Sienten de verdad la lucha por Venezuela? Soy una intensa, de esas intensas que entiende lo importante de hacer bien las cosas, tal vez si notase que hay más gente así en la sociedad y en la política no fuese tan intensa, pero la experiencia me ha enseñado que no se puede creer en todo aquel que dice “amar” a Venezuela. El nacionalismo es un arma poderosa en las manos equivocadas; y muy valiosa en las correctas. No quisiera pensar que aquí la lucha es solo por un cargo y no por un proyecto, porque de ser así todo lo ocurrido en Barquisimeto y en muchos lugares del país habrá sido en vano… como en efecto ya creo que lo fue.

La Patria, la puta de la Patria, está llena de gente que finge quererla, la usan una o dos noches, mientras le sirve para calmar el frío de una noche de soledad y luego la dejan tirada y usada. Sucia. Indigna. La Patria, la puta de la Patria, necesita ser querida y por eso siente que cualquier militarucho o pichón de civil está dispuesta a tratarla como se merece. La Patria podría ser una dama, pero por ahora no es más que una puta barata. Y ahí está el odio, en algún lugar de esa Patria, entre las piernas maltratadas y sexo poco orgásmico de la Patria, está el resentimiento que mina a sus “hijos”. Es una lástima porque esa Patria pudo ser hermosa, pero ahora no es más que una pobre idiota.

 

El odio y el dolor se podrán marchar finalmente, el día que veamos a la Patria como una persona que no necesita más que amor sincero para andar y no como la puta de turno.

10

Jul

Entre el Venezuela ahora es de todos y el Venezuela somos todos

Por qué todavía creo en Capriles.

En medio de una búsqueda de respuestas a cientos de preguntas diarias sobre “el país”, conseguí una pregunta que retumbaba en cada discusión que tenía con cada persona ¿Por qué todavía creo en Capriles? Y vamos, es una buena pregunta después de que hace 3 meses nos robaron una elección y ni una protesta más allá de las cacerolas tuvimos. Sin embargo, no fue difícil responder esa pregunta.

Nosotros tenemos memoria corta, pero les prometo que estoy haciendo un esfuerzo por ser diferente en ese sentido. Capriles logró algo que yo jamás había visto en la oposición, partidista o “de a pie” –porque no son lo mismo-, nos unió bajo una premisa: Venezuela somos todos. Palabra clave: Somos. Tú, yo, él, ella, aquel otro, aquella de allá, todos somos. Ustedes podrían decir que el equipo de Capriles se fusiló el “Venezuela ahora es de todos”, pero no es así y ahora se los explico. Palabra clave: es.

Cuando decimos “Venezuela ahora es de todos” convertimos a Venezuela en un objeto externo a nosotros, un “algo” que no nos pertenece en esencia, no es nosotros, no es algo que te corre por las venas porque es un “algo” que está allá afuera como un perol cualquiera. Es como el celular, la casa o la computadora en la que escribo estas líneas. Venezuela es un ente externo que puede o no estar con nosotros, pero ese estar no un estar de permanencia, sino un estar de una cosa que tienes a tu lado, una cosa que puedes o no cuidar, querer, proteger. No hay un sentido de pertenencia porque no te lo da. El eslogan “Venezuela ahora es de todos” implica, además, pensar que este objeto puede ser utilizado cual balón de fútbol y ser pasado de un pie a otro porque ¿Qué pasa con un objeto que es de todos? Que termina siendo de nadie. Por eso la importancia de “la Patria” como objeto. Entonces, decir “Venezuela ahora es de todos” no es más que una exteriorización del país que termina poniéndolo como un objeto que nos pertenece a todos y a ninguno y que nadie termina de cuidar.

Por otro lado, tenemos el “Venezuela somos todos” de la última campaña de Capriles y el Comando Simón Bolívar. El verbo en la frase denota pertenecía, pero una pertenecía absoluta de tu condición de ser humano y además ser venezolano. En esta frase, cabemos todos, no porque sea un “espacio amplio”, sino porque en la frase se entiende que la mejor manera de que Venezuela esté bien es si nosotros estamos bien. “Venezuela somos todos” enmarca un mundo de posibilidades individuales a pesar de la conjugación del verbo en plural pues dentro de ese universo del “somos” hay individuos responsables de ese “somos”. Por ende, entender que un mejor país es posible solo si entendemos que depende de cada uno de nosotros pues Venezuela no es solamente playas y montañas, Venezuela somos todos los venezolanos (y extranjeros) que a diario trabajamos por un mejor país por el simple hecho de ser mejores ciudadanos.

Entonces, cuando tengo que “justificar” por qué todavía creo en Capriles solo quiero contestar lo siguiente: Capriles cree firmemente que mi país será un mejor país en la medida que tenga mejores y más responsables ciudadanos, y yo también lo creo; pierdo la fe de a ratos, pero la recupero cuando veo a la gente buena haciendo buenas acciones y haciéndolo bien.

Mañana, cuando creas que Venezuela (La del Venezuela ahora es de todos) se arreglará mágicamente con un cambio de presidente, recuerda que Venezuela (la del Venezuela somos todos) se arregla si tú haces tu trabajo como ciudadano de la manera correcta, si no, buenas noches.

1

Jul

A los jóvenes que quieren cambio sin involucrarse

El mundo está convulsionando. Al parecer los jóvenes despertaron, probablemente gracias a Internet, y se dieron cuenta que en el mundo hay instituciones llenas de gente que toma decisiones que afectan en su día a día. Hay protestas en Turquía, Brasil, Egipto, Nicaragua (aquí son los adultos mayores) y en otra cantidad increíble de países que han sido gobernados durante años por los políticos de siempre, pero ¿Qué pasa con estos jóvenes?

No tengo cifras electorales de todos estos países. Tengo –por intuición, porque no hay cifras oficiales- algunos datos sobre los jóvenes en mi país, Venezuela, aquí los jóvenes votan, pero no se informan. En mi país aún hay muchos jóvenes que no entienden que hay instituciones llenas de gente que toman decisiones que afectan su día a día. Solo para el registro, por “instituciones llenas de gente que toman decisiones que afectan su día a día” quiero decir: gobiernos.

Muchas veces he escuchado “la política no me interesa”, “no tengo nada que ver con la política”, “a mí no me afecta lo que pase en la política”, pero ¿Alguna vez pasó por tu cabeza que había alguien en algún lugar que se encarga de aumentar los impuestos? ¿Alguna vez, solo por curiosidad, te pusiste a pensar de dónde salía el dinero para tapar el hueco de tu calle o cómo era el proceso? ¿Alguna vez en toda tu vida te interesó saber quién era tu candidato a la Asamblea? ¿No? Entonces, ¿A quién le estás exigiendo realmente? ¿No hay una falla de lado y lado? ¿No dejaste un hueco abierto para que cualquier loco te representara y tomara decisiones como “saltar la talanquera”? Si la política no te afecta, ¿Por qué crees que no te “afecta” si nunca te has tomado la molestia de escoger al mejor candidato y de exigirle?

No quiero hablar por países en los que no vivo y cuya realidad no conozco pero podría preguntarle, a los jóvenes que protestan en Egipto –y donde ya hay 5 muertos – lo siguiente: ¿Qué pensabas cuando escogiste a Morsi como tu presidente el año pasado? ¿Dónde quedaron todos esos jóvenes con convicciones de que podían ser un mejor país? ¿Pretenden solucionar el país con protestas cada vez que no les guste el presidente?

Tal vez podría preguntarle, también, a los de Brasil ¿El pasaje estudiantil gratuito funcionará? ¿Cómo creen que se sostendrá el pasaje gratuito en un país de más de 190millones de personas? ¿Creen que con protestas, solo con protestas, se arregla la corrupción? ¿Cuántos de ustedes se han involucrado en alguna organización política o social para trabajar por un mejor Brasil?

Los países cambian cuando sus ciudadanos toman conciencia de su rol y no cuando esperar que los gobiernos solos resuelvan los problemas. Sé que esto podría parecer una “apología al sistema”, pero no lo es. El sistema existirá por algunos años más y mi intensión no es eliminar el sistema, este se debe cambiar pero para poder hacer un cambio real se necesita gente con valores y convicciones reales para que así sea.

Entonces, y esta pregunta va para los de esos países y para este también, ¿Cómo pretenden cambiar un país y que este se adapte al siglo 21 si todavía nos gobiernan nuestros abuelos? ¿Cómo se supone que le vamos a exigir a nuestros gobernantes si no los conocemos? ¿Cómo creen ustedes que será el mundo en los próximos 20 años si no hacemos algo hoy por lograr un cambio real?

Se trata de superar el pasado para poder avanzar, se trata de dejar en paz a los fantasmas de las dictaduras, de las guerrillas, de las malas políticas para avanzar con las nuevas caras, las nuevas ideas, las convicciones que hacen posible los grandes cambios de la sociedad.

No les estoy diciendo que corran a inscribirse en un partido político porque yo no formo parte de ninguno, solo les estoy diciendo que por lo menos se tomen la molestia de pensar un poco más allá, les pido que se informen, que se eduquen y que a la hora de emitir una opinión por lo menos tengan un conocimiento más allá de lo que sus pequeño mundo les dice. Cambiar un país, cambiar el mundo requiere valentía, sacrificios, pero también requiere que los jóvenes ciudadanos tomen conciencia de su rol en el mundo. La rebeldía sin causa quedó en los 60’s, esta es la era de la información y como tal no deberíamos permitirnos no estar informados.

La manera en que nos comunicamos está cambiando y con ella el mundo entero, es hora de tomarnos en serio el siglo 21.

28

Jun

Por qué sigo protestando

Sí, sé que después de cada elección digo que ya no quiero más a este país, que ya no voy a luchar más, que lo entrego todo. Sin embargo, cual mujer despechada que odia a los hombres un mes, a mí se me pasa todo el guayabo en una semana, ¿Por qué? No crean que “ahogo las penas en alcohol” o alguna ridiculez de esas, ¡No! Me levanto y sigo dando la pelea porque yo a este país sí lo quiero, porque a mí este país me duele.

Los estudiantes convocaron a una marcha para mañana sábado 29 de junio, ¿Usted va a levantar sus nalgas de su cómoda silla y cerrar el Twitter un ratico para ir a protestar? No lo sé, pero sí sé que probablemente se pase la semana tuiteando:

  • Es hora de salir a protestar, tenemos que ir a la calle.
  • Los estudiantes son unos mariquitos, deberían quemar el país.
  • Qué bolas los líderes, Capriles solo tuitea.
  • Este país se lo llevó quién lo trajo ya todo el mundo se acostumbró.

“No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué harás tú por tu país” eso lo dijo Kennedy un día por ahí. Te pido que reflexiones sobre eso y bueno, yo te voy a responder esos comentarios:

  • ¿Estás marchando hoy? ¿Tienes un grupo organizado para salir a marchar? ¿Ya cuadraste a tu grupo de protestas? O esperas que vaya Capriles a tocarte la puerta y darte razones para salir.
  • ¿Sí? ¿Tienes idea de cuál es la lucha de los estudiantes? ¿Sabes que son los jóvenes quienes más arriesgan por el país? ¿Sabías que pueden ser ellos, como un grupo lo hicimos en 2007, quienes le den una lección a los líderes del país? ¿Cuántas bombas te has tragado en tu vida?
  • Qué riñones, ¿No? Pero fíjate que esta semana escuché a Capriles diciéndole a la gente que saliera a protestar, el Comando Simón Bolívar le pidió a la gente que pusiera en su carro con Griffin esos productos que no encontrar. Ah, Capriles convocó a la marcha de mañana. Ahora, si tú estás esperando que Capriles te diga: Este día quemaremos cauchos porque esa es la salida; entonces es obvio que aún tenemos un trabajón: EDUCAR a gente como tú.
  • ¿Tú dices? A ver, ¿Te acostumbraste? Qué mal, sabes que lo mismo le pasó a los cubanos, ¿No? Ellos se resignaron y comenzaron a comportarse como el gobierno, pero ¿Quieres eso para tu país? Si te resignaste entonces sí es lo que quieres.

Yo mañana protesto no para jalarle a un político, no porque los estudiantes convocaron, no porque aún no supero al movimiento estudiantil de 2007, ¡NO! Yo mañana protesto porque quedarme en mi casa es darle la razón a Maduro, es pensar que criminalizaron la protesta. Quedarme en mi casa y quejarme de lunes a viernes por la situación del país es ser parte de la indiferencia que nos come y yo no quiero ser esa. No quiero ser esa que se resigna y que lo entrega todo, tengo 27 años viviendo en este país y creo que podría ser el mejor país del mundo si su gente dejara de ser tan pendeja y reclarama al gobierno y a la oposición cuando tengan que hacerlo, por eso yo mañana me pongo mis zapatos de goma, agarro mi cámara y me voy a la marcha porque este país no se lo entrego a Maduro tan fácil.  Entonces, si tú tienes una sola razón para marchar ¡PÁRATE DE LA SILLA Y MARCHA, COÑO! Mañana sé ese ciudadano que siempre quieres ver en tu país, ese ciudadano ejemplar que no se entrega tan fácil, mañana tú puedes cambiar un poquito del país porque todo suma.

 

No tengo más razones que la de querer vivir en una Venezuela decente.

7

Jun

El país en el que vivo

Política en VenezuelaEn mi país tenemos muchos problemas como en todos los países, pero el principal problema somos nosotros. Sin embargo, en mi país el ego de aquel que sufre síndrome de inferioridad (todos y cada uno de nosotros) hace que no reconozcamos que somos el principal problema del país, ¿Lo ven?

Vivo en un país que tiene petróleo, pero compra gasolina. Un país que tiene “mujeres  hermosas” porque hemos ganado más concursos de belleza que premios Nobel, pero esto hace que las adolescentes piensen primero en los CC que se van a poner que en la carrera que van a estudiar. Vivo en un país en el que ahora “hay más gordos porque comemos más”, pero las mujeres prefieren clavarse láminas de metal en la lengua porque si eres gorda la gente se burla de ti. Típico de esos países en los que se tiene problemas de superioridad que son evidencia de una gran inferioridad, ¿Me siguen?

En mi país, ese hermoso país que todos disfrutan y del que siempre dicen que está lleno de gente amable, la mayoría se acostumbró (y por mayoría quiero decir a “ambos bandos”) a vivir cómodo porque papá Estado tiene una Black Card llamada Petróleo. En ese mismo país siempre habrá alguien dispuesto a joderte o sacarle provecho a algún mal que estemos sufriendo . Otro ejemplo es que la UCV y un montón de universidades se fueron a paro por la crisis que hay en la educación pública, pero en la Escuela de Administración y Contabilidad de la UCV las actividades siguen porque “ellos solo tienen a un profesor dedicado”, ¿Lo ven?

En mi país es más chévere tener equipos caros antes que comprar libros. Tener carro antes que tener comida y sobretodo eres un “duro” si decides vestir a tus hijos con ropa muy cara antes que invertir en su educación. En mi país, si te quejas te dicen “intenso”, si se te ocurre organizar algo para defender tus derechos te dicen: deja eso así que eso siempre ha sido así.  Es que creo que en mi país no creen en los cambios. Pero claro, es que en mi país somos expertos en exigir que se respeten nuestros derechos cuando nos olvidamos de nuestros deberes.En el país en el que vivo siempre es pendejo el que hace las cosas bien y un héroe el que se copia en el examen o se roba un vuelto, ¿Somos tan pobres de moral?

Hoy estoy molesta con la gente de mi país, porque sé que esto no se arregla con un cambio de presidente o régimen, no es una cosa de si el socialismo funciona (que sí funciona en muchos países) o que si el capitalismo liberal es la vía (que ha quebrado a un gentío), porque al final del día para que un sistema político y económico funcione depende de la calidad de gente que se tenga en el país, porque las teorías son hermosas en el libro, pero en la práctica todos los seres humanos la pueden dañar. Por cierto, ¿Se han leído algún libro de teoría política o social?

En el país en el que vivo hemos tenido más de 18 elecciones en 14 años y los ciudadanos aún no entienden que deben organizarse para ganar y que la participación puede más que la trampa, ¿Cuándo fue la última vez que fuiste testigo?

En este país, el país en el que nací, el país que me duele, el país por el que lloro, por el que río, al que defiendo aún cuando no tengo argumentos, la moral también escasea y no me refiero solo a las grabaciones que han salido, a la compra de personas (porque aquí el dinero es más importante que la conciencia), me refiero a ti que lees este texto y seguro te indignas, me insultas y me dices que estoy loca, que soy apátrida y que no veo las “cosas buenas que hemos hechos” ¿Sí? Dime una y seré feliz, pero te cuento que vanagloriarse por logros individuales de personas que decidieron ser diferentes a lo que parece ser la norma del país es tan pobre como no hacer nada. Entonces, el día que mi país VENEZUELA tenga buenos índices de desarrollo, tenga calidad de vida, tenga educación de primera, ese día podré decir: Somos el mejor país del mundo. Pero por ahora solo debo decirte que no lo somos y en parte, también, es por tu culpa.

Esta es mi opinión sobre el país en el que vivo que es el país en el que nací. Lo siento si esta vez no les gustó.

Si tienes algún reclamo, puedes escribirme a solorzano.laura@gmail.com

Page 1 of 1012345...10...Last »