María
María tiene 16 años, en dos meses terminará el bachillerato, es la mejor de su promoción. Siempre fue buena estudiante porque decidió que no quería ser como su mamá, sino como su prima, quién fue a la universidad y tiene un trabajo increíble.
Estudia en el Andrés Eloy Blanco de Propatria, un colegio en una zona pobre caraqueña, en su momento fue uno de los mejores. Por la mañana desayunó y salió al colegio, tiene una exposición importante, va repasando mientras camina por la avenida. Su día será normal. Esta noche una bala perdida le quitará la vida antes de cenar.
Caracas, 05 de marzo de 2013.
Angelo.
Estudió en un colegio promedio de Caricuao, otra zona pobre de Caracas, nunca fue demasiado aplicado en los estudios, siempre quiso ser artista, solo le gustaban las materias relacionadas al arte. Su mamá, que estaba conectada con los chivos de la UNEARTE, le consiguió un cupo en un curso de pintura con un maestro socialista. Aquí hasta el pincel tiene una etiqueta ideológica.
Angelo tiene potencial para la pintura. El sábado, cuando camine al curso a las 8am, morirá desangrado al resistirse cuando vengan a robarle el BlackBerry. Tres puñaladas y nadie que lo traslade a un hospital sin insumos.
Caracas, 18 de abril de 2013.
Alejandra
Mañana en la noche saldrá con sus amigas, celebrarán felices que Nani se comprometió y pronto se irá a estudiar poesía francesa. Se pasará la tarde en la peluquería justo después de pasar la mañana con los niños de una casa hogar. Ella siempre fue la más buena de sus amigas. Su papá le prestará el carro y le dirá que tenga cuidado. Viven en la parte alta de La Castellana, una zona de la clase media/alta caraqueña. Cuando salga la interceptarán cinco hombres con armas largas. La secuestrarán y nadie escuchará nada.
Mañana en la noche Ale no llegará a la celebración, la violarán y la golpearán hasta que deje de respirar. No habrá motivo del caso, solo placer banal y diversión de los hombres.
Caracas, cualquier día del mes, 2013.
Martín.
Joven motorizado de 18 años. Anoche se enteró que Yasnely, su novia de 17, está embarazada. Ellos se aman como se aman los adolescentes y metieron algo más que la pata. Martín ahora necesita trabajar el doble porque todo está más caro, acaban de devaluar y ya todo está el doble. Martín nunca se graduó de bachillerato, trabaja desde pequeño, pero era un chamo sano a pesar del barrio.
El lunes Martín bajará a la Av. Sucre para arrancar el día. Será un buen día de trabajo. Al finalizar irá a El Cementerio a comprarle algo al bebé, no sabe el sexo pero está emocionado; dice que será mejor papá que el suyo al que no conoció. El lunes a Martín le robarán la moto al llegar a casa, le darán dos tiros que no lo matarán, pero le pasarán la moto por las piernas.
Caracas, 25 de febrero de 2013.
El Kike
Fue malandro desde chiquito porque su papá así lo quiso. Primero fue ratero y ahora controla la mitad de Casalta. Hace meses ayudó a escapar a su convive del alma porque violó y mató a dos chamas del barrio.
Se enfrentará con otros malandros del bando contrario. Su bala matará a María, él jamás lo sabrá. Nadie investigará.
En 4 meses caerá en el rodeo por violación a una menor. Morirá en un motín cuando incendien la cárcel, nadie reclamará su cuerpo.
Caracas, 05 de marzo de 2013.
Yonaiker
Es sábado. Yonaiker se enteró anoche que su novia, menor de edad, tiene un mes de retraso. Él acaba de cumplir 18 años, dejó la escuela de pequeño porque su papá abandonó a su mamá y tuvo que salir a trabajar. Yonaiker tienen una .38 porque en el barrio es mejor andar protegido. Nunca ha matado a nadie, hasta hoy a las 8am.
Cuando esté regresando a casa verá a su vecino Angelo y querrá robarle el Blackberry, es medio “maricón” así que será tarea sencilla, o por lo menos eso piensa. Mientras lo hace, Angelo se resistirá. Yonaiker sacará el cuchillo, porque la pistola la deja en casa porque solo la usa para asustar a los malandros del barrio, tres puñaladas para Angelo, agarrará el Blackberry y correrá.
Caracas, 20 de abril de 2013.
Otro casos
De los secuestradores de Ale y los ladrones de Martín, a quién dejaron en silla de ruedas, poco se sabe. Acá nunca pasa nada más que ajustes de cuenta. Y es que los malandros parecen andar por aquí ajustando cuentas con la vida porque ellos no pudieron ser de otra manera.
*Estas historias no parten de un análisis o investigación periodísticas. Son historias que vienen a mi mente leyendo las noticias y escuchando los cuentos de mis amigos. No vengo a “sembrar el odio”, esta es mi protesta por vivir encerrada tras las rejas de mi casa por la inseguridad en Venezuela.




