Si me preguntaran qué quiero diría, sin dudarlo, que quiero darte una licencia para mi cuerpo con derecho de entrada permatente a los paréntesis de mis piernas, donde tiempo se desdibuja del lienzo de mi espalda. Un encuentro de espacios donde el sudor sea el responsable de las fusiones más perfectas.
Una licencia para que tus manos, con plena libertad de expresión, serían capaces de jugar con las pequeñas montañas de mi pecho y serían días de no despertar, solo disfrutar. Una licencia de mi cuerpo, para ti con ganas de mi. Para mi, con deseo de ti.
Una tinta, la de mi piel, que entre juegos de paréntesis y puntos, escriba una historia que entrelace sonrisas, dramas y fluidos.
Y si me pides que te de la licencia, buscaré el momento perfecto para entregártela justo cuando menos lo esperes. Y si decides que ahora no es el momento, deberás saber que aunque haya otros en el camino esta licencia que ahora te describo será solo para ti, con libres accesos.

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